Inicio Revista Simposium Simposium 6 Corredores biológicos: entre el neoliberalismo y la búsqueda de equidad social
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Amazonía Ecuatoriana. Probona.
Los corredores ecológicos representan oportunidades de conservación de la biodiversidad en regiones con escasa cobertura de áreas protegidas como fronteras binacionales, zonas de extracción exhaustiva de recursos naturales o en territorios alejados de centros urbanos y políticos. Bajo la figura del corredor biológico, se pretende juntar parques nacionales y reservas ecológicas para crear iniciativas regionales y supranacionales de conservación. La aspiración final es compartir definiciones y prácticas en busca de fomentar el desarrollo sustentable. Si bien la figura del corredor combina múltiples formas de uso del suelo, prima la idea del desarrollo racional a largo plazo como fundamento para el aprovechamiento de los recursos naturales. En el actual desarrollo neoliberal caracterizado por la reducción de las funciones de los estados nacionales, la profusión de los mercados de consumo y un galopante empobrecimiento poblacional, los corredores biológicos aparecen en primera instancia como estrategias de defensa de los recursos naturales. Sin embargo de esto, la propia lógica de acumulación representada por el neoliberalismo precisa suponer condiciones extra-conservación contenidas en el resguardo de recursos biológicos, genéticos y paisajísticos.

Paradójicamente, las nuevas iniciativas de conservación de la biodiversidad aparecen de la mano de propuestas contemporáneas de industrialización y expansión de mercados en América Latina, por ejemplo el Tratado de Libre Comercio de las Américas-ALCA a nivel continental, el Plan Puebla Panamá-PPP en Mesoamérica y el plan de Integración de la Infraestructura Regional para América del Sur-IIRSA. En este contexto las implicaciones políticas y económicas de la conservación se tornan polémicas: por un lado representan posibles contradicciones frente a la moderna expansión industrial, por otro pueden constituir formas de resguardo de recursos naturales destinadas a posteriores aprovechamientos privados a través de biotecnología, ecoturismo y productos no-forestales. Más allá de esta cuestión, los corredores biológicos representan una oportunidad para aplicar los principios de la equidad social (de género, edad, etnia, región, condición económica) a las políticas de conservación y a la planificación de las políticas públicas.

Sobre la base de acciones atentas con la continuidad de los pueblos y sus recursos naturales, se puede revertir la tendencia conservacionista de crear espacios de naturaleza vacíos de contenidos sociales y restrictivos para poblaciones locales. El corredor biológico debiera constituirse en un espacio de continuidad natural y social para beneficio, uso y usufructo de una amplia diversidad de pobladores locales: indígenas, mestizos y negros. Su espacio político debe formar parte de un modelo civilizatorio latinoamericano en que los recursos naturales aparezcan como estrategia de vida, continuidad y fuente de desarrollo social.


Alex Rivas Toledo
Antropólogo. Fundación Ecuatoriana de Estudios Ecológicos, EcoCiencia Ecuador

 

 

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